Ir a Viljandi en otoño, es disfrutar durante horas peaseando sobre un manto de hojas rojas.

Decir que es bonito se queda corto. Pero no lo digo sólo yo, en 2008 recibio la distinción EDEN, que otorga la Comisión Europea, a uno de los veinte «Mejores destinos de turismo y el patrimonio intangible local».

Tambien es famoso por ser la “capital de la música folklorica” de Estonia. Organizando cada año el Viljandi Folk Music Festival (un festivalazo como pocos) y durante el resto del año, un montón de conciertos repartidos por toda la ciudad.

Ah! Y tiene un castillo. Bueno, lo que queda de él.